viernes, noviembre 21, 2008

Mejor no hacer nada

Hice el test de REFORMA de la Revolución Mexicana y lo resolví todo sin equivocarme y a la primera. Tenía en mi computadora del trabajo la imagen con la prueba irrefutable pero no pude postear desde allá, o sea que no tengo manera de comprobarlo. Ni moho.

En otras noticias, no iré a ninguno de los conciertos de Oasis (bueno, el primero lo cancelaron pero también tenía boleto para el otro). Jajaja, me doy cuenta que en aquel post escribí que no me perdería el concierto "por nada del mundo". Iluso. Prometo no volver a utilizar esa frase.

Además de perder el importe del boleto del segundo concierto (no lo venderé), también perdí el boleto de avión porque como lo compré con tarifa preferencial no admite cambios, ni endosos, ni cancelaciones ni nada, así que perdí mil 200 pesos. Está por verse si logro recuperar lo que me costó el boleto del concierto cancelado pues tengo que pedirle a alguien que vaya a la taquilla del Palacio de los Deportes con el boleto, la tarjeta de crédito con la que lo compré y mi identificación. Espero por lo menos recuperar eso.

Planeé estas vacaciones durante meses y de repente pues nada de nada. No voy a explicar porqué no iré al concierto, valga decir que estaré lejos del DF, de Guatemala y de Tapachula. No sé qué pensar. Pasan las cosas y yo estoy en medio de todo. Extraño tanto ir a un concierto de rock, extraño tanto sentirme un poquito animado, extraño tanto andar despeinado sin que me pregunten por qué ando despeinado.

Pinche depresión.

martes, noviembre 18, 2008

Un par de bromas

Dicen que los mexicanos siempre hacemos bromas de todo. Es cierto. No sé si sólo los mexicanos las hagan porque los guatemaltecos también dicen que hacen bromas de todo, aunque yo no entiendo sus bromas. Hacen bromas pero no son graciosas. He leído y escuchado interminables explicaciones al respecto y es complicado comprender por qué hacen las bromas que hacen y no hacen "otras bromas". En cualquier caso, en muchas culturas se hacen bromas incluso de las cosas que se tienen por más respetables. En fin, sólo yo me entiendo y además este post no es del humor guatemalteco sino del mexicano.

Cuando un mexicano trata de ejemplificar cómo se hacen chistes de todas las cosas sagradas, o serias, o solemnes, o rituales usa un viejo pero efectivo recurso: mete la mano y saca de entre sus ropas un encendedor. Lo prende y lo agita frente a la mirada atónita del espectador y pregunta ¿qué es esto? mientras mueve el encendedor de un lado a otro provocando que la flama luche desesperada contra el necio viento que trata de extinguirla.

No sé.

Es un niño de San Juanico.

En la misma tónica, el accidente aéreo del 4 de noviembre pasado ha hecho que muchos ilustradores den sus propias y cómicas versiones acerca del diálogo que sostuvieron los pilotos del avión antes de estrellarse y que por disposiciones internacionales únicamente conocemos por la transcripción de la SCT, lo que sin duda le ha quitado dramatismo y ha estimulado la imaginación de los mexicanos. A continuación, un par de viñetas cómicas que ofrecen versiones alternativas a la turbulencia por estela que derribó el avión, explicación que, según mi opinión, no deja lugar a dudas de que se trató de un accidente. Esta es una y esta es la otra. La segunda es mi favorita.

miércoles, noviembre 12, 2008

Obsesión con la carrera

Creo que si no escribo mucho acerca de la carrera en este blog es porque no quiero sonar como alguno de estos tíos. Jajaja, están bien locos pero así es nuestro deporte y personajes como estos son los que lo mantienen vivo. Recuerdo un gran diálogo de la divertídisima Run, Fatboy, Run, la parte en la que Dennis está discutiendo con Gordon acerca del nuevo novio de su ex:


Dennis: He runs marathons
Gordon: Really? Why?


En general creo que soy equilibrado cuando hablo del running y sólo muestro mucho entusiasmo cuando la persona con la que hablo también corre. Recien conocí a un grupo de personas y no mencioné nada acerca de la carrera, supongo que es buena señal. En fin, mañana me toca Tempo y el fin de semana otro Long Run, esta vez serán 18 millas. Ahí luego les platico.

gotta run!

domingo, noviembre 09, 2008

Si fuera fácil, cualquiera lo haría

Sin duda. No puedo estar más de acuerdo. Si estuviera al alcance de cualquiera, no sería para nada un logro. Cualquier podría hacerlo y entonces eso que hacemos con tanto esfuerzo no significaría nada. O significaría algo, pero muy poco.

No hablo mucho de la carrera (no me gusta usar la palabra running pero bajo las circunstancias creo que comenzaré a usarla) en mi blog y la verdad no sé por qué si es una de las cosas que más disfruto. Desde los posts del Medio Maratón de agosto pasado no he vuelto a hablar del tema. El punto es que después de meditarlo un tiempo decidí entrenar para el Maratón de Miami. Ya llevo algunas semanas preparándome y la verdad es que ha sido duro.

Hoy hice Long Run de 16 millas (25.6 kilómetros) y estuvo bien canijo, las últimas dos millas fueron pesadísimas. Nunca había corrido más de dos horas y cuarto seguidas sin parar y sí está cabrón. Los Long Runs (LR) que hacía cuando me preparé para el Medio Maratón llegaban a diez millas, máximo a once pero de ahí ya no pasaba pues para la distancia que estaba entrenando eso era suficiente, hacia Tempos pesados o Velocidad a tope pero en cuanto a resistencia hasta ahí llegaba. La semana antepasada hice 14 millas de LR, la pasada me tocó recuperación y esta volví a sumarle millas y estuvo perro. Ahorita ya estoy más recuperado pero cuando acabé estaba muy cansado, me rehidraté rápido, me bañé y salí a comer algo para no dejar que me bajaran las reservas al mínimo. No acabé fundido pero sí terminé exhausto, como nunca.

Esto es exactamente a lo que me refería cuando decía en mi otro post que se requiere una determinación especial para resolverse a participar en el Maratón. Las distancias menores hasta cierto punto son manejables, incluso el Medio es algo que uno se puede aventar sin tener el entrenamiento adecuado (lo que no quiere decir que el improvisado no vaya a sufrir) pero los 42 kilómetros 195 metros ya son otra onda completamente, desde cualquier punto de vista. Antes de comenzar el entrenamiento ya tenía un buen número de millas recorridas semanalmente, ahí estaba la base sobre la que comenzaría a trabajar pero con todo sabía que llegaría el punto en el que me sentiría así.

Hubo un momento mientras corría que pensé en pararme, dije, ya, no mames, hasta aquí, pero al final sí terminé la distancia. Y es que un factor que influye muchísimo en el entrenamiento acá es la humedad. El calor también está muy fuerte pero la humedad hace que sudes mucho y te deshidrates más rápido. La ropa acaba empapada y la percepción del esfuerzo es mucho mayor y el cuerpo acusa señales de agotamiento antes. Me hidrato bien toda la semana, como bien, carbohidratos, proteínas, frutas, verduras, cereales, como cinco veces al día y como bien pero con todo y todo, este LR fue duro.

Sin embargo, creo que estoy bien porque, como dije, no acabé fundido, después de comer, rehidratarme y descansar un poco me sentí mucho mejor. No uso geles porque acá pues no hay y la verdad no sé ni cómo se usan, tampoco hago walk breaks y creo que tal vez si incorporara eso a mi entrenamiento podría mejorar. Pero en general estoy bien, el esfuerzo que estoy haciendo es el adecuado a mi entrenamiento y a mi nivel de preparación, no me estoy esforzando de más y estoy logrando progresos y eso me mantiene motivado.

Cuando llegué a ese momento de crisis que mencioné arriba y en el que consideré detenerme, rápidamente bloqueé el pensamiento negativo y lo sustituí con otro que me ha ayudado en muchas situaciones, no solamente en el running, y que es el que da título a este post: si fuera fácil, cualquiera lo haría. Y es verdad.

Claro que va a doler, claro que va a haber cansancio, claro que voy a pensar en salirme porque nada de esto es fácil. Si fuera fácil, cualquiera lo haría. Si no hubiera obstáculos que superar, si no hubiera que hacer sacrificios, si no hubiera que empeñarse, si no hubiera que poner todo el esfuerzo, disciplina, dedicación, conocimiento, compromiso, inteligencia, amor, cualquiera podría hacerlo. Y el hecho incontrovertible es que sólo algunos son los que pueden decir que se han embarcado a buscar el maratón.

Pero ojo, no estoy diciendo que sólo algunos privilegiados estamos llamados a la aventura del maratón, todo lo contario. Todas las personas están dispuestas a la grandeza de correr un maratón (o a hacer cualquier otra cosa sobresaliente en la vida) pero sólo algunos son los que superarán todos los obstáculos y no lo harán porque sean superdotados sino porque aguantaron el dolor, se levantaron temprano, hicieron todos sus LR's y respetaron su deporte y a su persona. Los que no, pues no, es muy respetable la determinación que tomen pero confirmarán mi dicho: si fuera fácil, cualquiera lo haría.

Lo que digo aquí sobre el maratón en particular, en mi opinión, aplica a cualquier otro aspecto de la vida en general. Por ejemplo, digamos que yo quisiera tener un blog que tuviera 80 comentarios en cada entrada, bueno, lograr eso es algo muy difícil (si no, nomás vean cuántos comments tengo yo) pues si estuviera al alcance de cualquiera habría muchos blogs con muchos comentarios pero la verdad es que no, sólo aquellos que escriben acerca de cosas que les interesan a los demás, que han desarrollado un estilo, que publican con regularidad, que respetan a su lector escribiendo sin faltas de ortografía, que se hacen publicidad, que buscan temas interesantes, que revisan los comentarios, que interactúan con los lectores, que comentan otros blogs, etcétera, etcétera, son los que tienen muchas visitas y muchos comentarios. Los que no pues no.

En fin, pensé en escribir este post después de escuchar los comentarios de otros corredores respecto a cómo se sienten tras sus Long Runs y luego de mi experiencia me animé definitivamente a hacerlo, espero también que les sirva de motivación a todos los corredores que anden bajos en ese departamento, recuerden siempre: si fuera fácil, cualquiera lo haría.

Y ahora, la firma que usaré en cada post con la etiqueta Running:
gotta run!

jueves, noviembre 06, 2008

Too much to deal with

No he posteado nada esta semana. Demasiadas noticias. Un Secretario de Estado muerto en circunstancias trágicas y por aclararse, un afroamericano Presidente electo en EEUU y los anuncios del trabajo que han causado revuelo entre buena parte de los que tengo en mi Messenger. Todos preguntan lo mismo. Demasiado con que lidiar. Demasiada información. Demasiadas horas leyendo el periódico. Demasiado tiempo. Y apenas es jueves. Mejor un video. El video de una nueva canción de Bloc Party, el disco salió la semana pesada y no puedo esperar a tenerlo en mis manos. La canción tiene un frase matadora: We were hoping for some romance / All we found was more despair.

Quién sabe quien haya creado esa estética pero está chidísima. Creo fueron los japoneses

sábado, noviembre 01, 2008

Calaverita III

Hay algo mal con una impresora
se está quejando afuera una señora
viene toda vestida de negro
y lleva sobre la cara un velo

Díganle que pase, dijo Carlos
no le propinen malos tratos
recuerden que el cliente es primero
ofrézcanle también un refrigerio

He venido a este corporativo
buscando a un joven ejecutivo
usa lentes y es un poco gordito
y maneja un auto muy bonito

Soy yo el que busca, señorita
no encontrará mejor asesoría
pero remueva de su faz el velo
que aquí no conocemos el duelo

Dígame qué pasa con su impresora
para poder trabajar sin demora
empecemos por la marca
¡Pero sí es usted la Parca!

Así es, querido amigo, he venido a visitarle
y desde luego a anunciarle
que su impresora se ha quedado sin tinta
por lo que debemos irnos a toda prisa

¡Pero qué noticia tan inesperada!
justo cuando mi carrera despuntaba
ya me veía haciendo grandes negocios
y con cientos de miles de socios

Vea el lado positivo: ya no tendrá grandes ventas
pero tampoco deberá seguir pagando rentas
aunque una desventaja del inframundo
es que ya no podrá platicar con Mundo

Tal vez lo extrañen en esta gran corporación
pero yo también tengo un problema en mi organización
además de los muertos de estas fiestas
tenemos varias computadoras descompuestas

Los diamantes son para siempre

A ella le gustó de él la manera en la que hablaba sobre su granja de hormigas. Le pareció conmovedor que fuera tan ingenuo, que a pesar del lugar en el que vivía y de las cosas horribles que había visto, algo así le entusiasmara tanto. Ella sabía que aquello no era una evasión sino un auténtico interés. Después de eso se sentaron a fumar un cigarro.


A él le gusto de ella la manera en la que el cabello le caía sobre la frente. Le pareció que aquello era encantador, su caprichoso cabello buscaba su propio acomodo, sin que le importara que ella tratara de peinarlo. Él sabía que aquello no era un accidente sino un abierto coqueteo. Después de eso se sentaron a fumar un cigarro.

viernes, octubre 31, 2008

La lectura como asidero

A continuación, el excelente editorial de Juan Villoro publicado hoy en REFORMA en el que habla de la lectura como el asidero al que nos aferramos en situaciones extremas y que nos mantiene con vida. Sobre todo, me encantó la última línea en la que menciona que la lectura en la vida diaria nos salva de ser ordinarios y bobos.


Leer para vivir
Juan Villoro
31 oct. 2008.

La lectura es como el paracaidismo: en condiciones normales la practican algunos espíritus arriesgados, pero en caso de emergencia le salva la vida a cualquiera.

Óscar Tulio Lizcano, víctima de la guerrilla colombiana, acaba de rendir un inaudito testimonio de la forma en que los libros preservaron su dignidad. En la clínica de Cali donde se recupera de ocho años de privaciones como rehén de las FARC, habló de la selva donde perdió 20 kilos pero no la lucidez. De los 50 a los 58 años vivió agobiado por las enfermedades, la desnutrición, las humillaciones de perder todo sentido de la privacidad. Para conservar la cordura, clavó tres palos en la tierra y decidió que fueran sus alumnos. Lizcano les enseñó política, economía y literatura. Como tantos maestros, se salvó a sí mismo con la prédica que lanzaba a sus perplejos discípulos. Un comandante vio el aula donde los palos tomaban lecciones y decidió pasarle libros. Lizcano leyó a Homero y seguramente admiró la desmesura de Héctor, que desafía al favorito de los dioses. "La poesía me alimentó", ha dicho el hombre cuya dieta material era tan ruin que se veía mejorada por un trozo de mono o de oso hormiguero.

En las cárceles, las dictaduras, el exilio y los hospitales otros lectores han encontrado un consuelo semejante. Aunque el fin de los libros se anuncia con frecuencia, los desastres del mundo refrendan su importancia. "Soy un optimista de la catástrofe", ha dicho George Steiner a propósito de la vigencia de la letra. Cuando el viento sopla a favor, la gente duerme la siesta. En los momentos de prueba y las horas bajas, busca el auxilio de un libro.

En Los náufragos de San Blas Adriana Malvido relata la odisea de tres pescadores mexicanos que se extraviaron en el Pacífico durante 289 días. La sed, el hambre, el sol y los tiburones eran sus más evidentes enemigos. Tuvieron que sortear esos peligros, pero también el tedio, la convivencia forzada, las ideas que podían llevarlos a la demencia. ¿Cómo sobreponerse a esos días inertes e idénticos a sí mismos? Uno de los pescadores llevaba una Biblia a la que atribuye su supervivencia.

Abundan los ejemplos de libros que han dado fortaleza en situaciones límite. De acuerdo con Bertrand Russell, la obra más impresionante y mejor escrita sobre la vida en cautiverio es Un mundo aparte, del polaco Gustaw Herling. Este testimonio excepcional también fue admirado por Albert Camus y Jorge Semprún. De 1940 a 1942 Herling estuvo preso en campos soviéticos de la región de Kargópol. Su libro revela el grado de aniquilación al que llegó el estalinismo. En ese "mundo aparte" los prisioneros dormían bajo un foco encendido y sólo en el hospital recordaban lo que era la noche. Ahí Herling leyó el testimonio de Dostoyevski sobre Siberia, La casa de los muertos, sorprendido de que un libro sobre la dureza de la cárcel pudiese aliviar e incluso alegrar su encierro. Uno de los misterios de la literatura es que gratifica al mostrar el sufrimiento, y lo trasciende con la emoción de la obra lograda. Herling no encontró en Dostoyevski una evasión sino un espejo. La casa de los muertos le fue prestada por una mujer que leía esas páginas con obsesión y ansiaba que él terminara la lectura para volver a ellas. Al razonar su pasión por ese Libro de los libros, la mujer le dice a Herling: "Cuando no hay esperanza de salvarnos, ni la menor fisura en los muros que nos rodean; cuando no podemos levantar la mano contra el destino, precisamente porque es nuestro destino, solamente queda una cosa: levantar la mano contra nosotros mismos". Esa lectora ya no se sentía dueña de su vida. El libro le reveló que aún podía ser dueña de su muerte. La posibilidad de decidir su último destino, de suicidarse o aplazar ese acto, le otorgó una poderosa sensación de libertad. El pasaje muestra un caso límite, la disyuntiva final en la que seguir respirando implica un desafío. Gracias a la lectura de Dostoyevski, el calvario se convirtió en una forma de la resistencia.

Vayamos a otro urgido de literatura. Hace poco Sean Connery recibió uno de esos premios por trayectoria de vida con los que el mundo del cine resalta su glamour. Después de una lluvia de elogios sobre la ardua tarea de besar mujeres hermosas en el papel de James Bond, alguien recordó el humilde origen de Connery en Escocia, el cuarto en el que fue recogido de bebé y donde le asignaron como cuna el cajón de un escritorio. Su destino original era el de un descastado, pero se convirtió en un icono de la cultura de masas. Después de eso, el actor se limitó a decir: "Es cierto que mi origen fue poco auspicioso, pero a los cuatro años me ocurrió un milagro: aprendí a leer". El aprendizaje del alfabeto puede ser poco espectacular. Para alguien que dormía en el cajón de un escritorio significó un cambio de piel.

En caso de necesidad, la lectura salva. A veces, el libro en cuestión ni siquiera tiene que ser bueno. En 1781, Diderot curó la depresión de su mujer leyéndole novelitas sentimentales.

Kafka era más exigente: "Sólo me gustan los libros que muerden". En la cárcel o el naufragio, ese mordisco recuerda que no hemos sido destruidos. En la vida común permite que no seamos tan comunes.

miércoles, octubre 29, 2008

Calaverita II

Estaba el Gordito echándose unos quiebres
cuando llegó la Huesuda a decirle '¿qué bebes?'
me estoy tomando una chela bien fría
porque a mí no me gusta el agua de chía

He escuchado q te gusta mucho tomar
tal vez deberías reconsiderar
aunque ahora es muy tarde para recapacitar
al otro barrio te tengo que llevar

No seas impaciente, Calavera
justo llegaste a la hora buena
hay tres por dos en vodkas
y en güisquis en las rocas

No me desagrada el ron con coca, amigo
o tal vez me puedan traer un Mojito
o algún coctel que me de valor
¿qué tal un Desarmador?

Pide lo que gustes, Calaca
no te preocupes por la resaca
esta fiesta no es baladí
por ahí queda una botella de Bacardí

Querido Gordo, debo decir que eres encantador
sin exagerar todo un gran señor
cuando se trata de la libación
sin duda eres un campeón

Vine desde el otro mundo por ti
y en este bar ya perdí
creí que te llevaría sin pena
y mírame ahora, ya estoy bien peda

No te preocupes por eso, Calacón
ahorita te voy a llevar al Atorón
para que te eches unos tacos de cabeza
mientras yo me despacho una cerveza

No podemos seguir de parranda
ya estoy toda vomitada
tenemos que salir de esta cantina
antes de que nos llegue el día

Te llevaré conmigo al lado oscuro
dónde no podrás seguir chupando duro
pero no estés triste, discípulo de Baco
que sí podrás fumarte un tabaco

domingo, octubre 26, 2008

Calaverita I

En la lectura se encontraba sumida
cuando Dulce escuchó a la puerta una visita
era la Parca que a Miami había llegado
buscando a una que trabaja en el Consulado

He venido por ti pues ya te llegó la hora
no me puedes llevar, replicó la lectora
pues si me voy en este momento
los paisanos no encontrarán consuelo

Dulce siguió con su lectura, despreocupada
sin que el reclamo de la Huesuda la perturbara
Mira, flaca, le dijo la Calaca, si no me haces caso
vas a caer como fulminada

No me importa lo que digas, Calavera
pues yo tengo que cumplir aquí mi encomienda
es mi tarea administrar el dinero de la representación
para que a los mexicanos se les brinde protección

Ahora tú vas a necesitar quién te asista
ya te dije que no vengo de visita
no me importa que estés entrenando para el maratón
en esta oficina ya no habrá administración

Tengo argumentos para convencerte, dijo la Huesuda
allá en el otro mundo también se vive muy bien
tal vez no seamos muy high-end
pero sí nos gusta Vampire Weekend

Acá me la pasó de lujo, replicó la corredora
ya me acostumbré a Miami Beach y a correr a toda hora
la playa está llena de hombres fuertes y musculosos
y de mujeres hermosas con cuerpos voluptuosos

Debes saber, Huesuda, que además de las playas de Miami
están los camposantos de la Florida
donde descansan las estrellas latinas
y las bellezas con senos llenos de solución salina

Lo sé, replicó la Catrina, te he visto con tus lentes de sol y tirada en un camastro
leyendo los versos de algún poeta malogrado
sin embargo, es hora de que tu destino te sea revelado
ya no hay tiempo para que sigamos hablando

Está bien, Calavera, comprendo que es hora de partir
pero antes de emprender el viaje, déjame comer algo delicioso y caliente
recuerda que siempre he sido de muy buen diente
y que en el otro mundo tendrás que cocerme la pasta al dente

viernes, octubre 24, 2008

Chabelo y yo

Cuando un tío choca a Chabelo y no sólo se da a la fuga (jajaja, esa frase la aprendí en mis tiempos cubriendo la fuente policiaca) sino que además lo atropella, es que estamos muy mal. Qué tipo, un verdadero cretino. Me imagino que en estos momentos se debe sentir la peor escoria del mundo, se debe sentir rechazado por todos y cada uno de los mexicanos, hasta sus hijos le han de escupir o mentar la madre. En México casi en nada nos podemos poner de acuerdo pero yo creo que sí hay un amplio consenso en lo que se refiere a Chabelo; nunca he escuchado a alguien que no le guste o le haya gustado su programa o que no crea que sea a todo dar.


Para mí, una gran parte de mi niñez está en su programa. Las mañanas de los domingos era de ley ver "En Familia con Chabelo" para poder estar actualizado en cuanto a los juguetes de moda, las novedades de la época decembrina y además disfrutar cómo se cabuleaba a los concursantes. A pesar de todo, uno de mis mayores traumas de la niñez tuvo que ver con que nunca fui a su programa. Recuerdo que mi hermano y yo mandamos cientos (tal vez miles) de cartas con saludos para Chabelo y con la atenta solicitud de que nos facilitara unos boletos para ir a En Familia, ni siquiera teníamos que ir a concursar, con que estuviéramos ahí hubiera sido suficiente. Recuerdo que se las dábamos a mi mamá el lunes para que las pusiera en el correo y luego yo pasaba toda la clase de matemáticas de segundo de primaria pensando si las habría enviado o si se habría olvidado y todavía estarían descansando en el fondo de su bolsa. ¡Qué angustia, Dios, no saber si esas cartas ya estarían en las manos de Chabelo!


No obstante su desaire, jamás dejamos de creer en él. Nos mantuvimos fieles en su culto, todos los domingos nos levantábamos a las siete o un poco después para pasar tres fabulosas horas con todo tipo de concursos patrocinados por las más diversas marcas de golosinas y juguetes.


No solo eso, Chabelo además era incluyente en una época en la que el centralismo era completo, total y absoluto. Es cierto que aún sigue siendo el DF el cúmulo de gran parte de la vida nacional (no es mi culpa, a mí no me reclamen, no por esto quiere decir que el DF sea mejor o peor que los estados, es, simplemente, que todo está concentrado ahí) pero ahora ya hay ciudades que tienen su propia y animada vida cultural. En esa época Chabelo fue más allá de todos los límites con su sección "Los Cuates de Provincia" para que incluso aquellos que se encontraban a miles de kilómetros de la sede del programa pudieran participar del show. El candor, la inocencia y la buena voluntad de Chabelo quedan de tal manera retratada que nadie nunca ha pensado que él sea políticamente incorrecto por decir "provincia" para referirse a los estados (jajaja, tengo cuates que viven en los estados que se emputan cuando les dices "provincia", jajajaja). Todo era más fácil antes, sin duda, no había que preocuparse por herir susceptibilidades si uno actuaba de corazón, como Chabelo con los cuates de provincia.


Otro de los grandes atributos del programa es la forma en que Chabelo se cabulea a los concursantes. Recuerdo el concurso de "La Escalera Loca" que era una escalera en horizontal hecha de lazo por la que los concursantes tenían que avanzar sobre su abdomen y la escalera se movía sin control y tiraba a los participantes. Cuando uno entraba, podía escoger si quería ruido o silencio, si se elegía la primera opción, pues se hacía un desmadre con trompetas y así pero si se optaba por el silencio, Chabelo cantaba una canción súper cagada que al final de cada verso gritaba en la jeta de los concursantes y éstos se meaban de risa y perdían, jajajajaja, no manches ¡qué bueno era!


Respecto a este último punto, me parece que la forma más acabada y perfecta de la cábula en los concurso de televisión es ni más ni menos que la Katafixia. Todos los mexicanos han utilizando de alguna manera u otra esta palabra para referirse a un trato que parece ventajoso al principio pero que al final resulta un bodrio. Sería interesante que algún sociólogo investigara cómo ha permeado en la sociedad mexicana esta práctica.


No voy a explicar qué es la Katafixia, todo mundo lo sabe. Sólo baste mencionar lo emocionante que era llegar al final del programa y finalmente alcanzar esta instancia, era lo máximo, no había fortuna mayor para un niño que iba al programa de Chabelo que concursar y finalmente entrar la Katafixia, donde cualquier cosa podría pasar. ¡Dios, qué suspenso, qué emoción, qué nervios!


¿Qué sería? Se podía cambiar la bicicleta o avalancha obtenida con tanto esfuerzo por la posibilidad de aspirar al Gran Paquete. Después del Gran Paquete ya no había nada más. Tenía de todo y para todos, incluso si uno tenía una hermana ñoña, le podía regalar la muñequita que daban y para los papás pues el sofá ese gacho de Muebles Troncoso. Por otro lado, también a uno le podía tocar una sala o un comedor, lo que sería una verdadera tragedia. Y también estaba la posibilidad de cambiar el premio por alguno de los regalos cotorrones ocultos detrás de las cortinas, jajajaja, eran cagados. Lo más gracioso de todo es que sé de buena fuente que sí les daban esos premios que se sacaban, sí era neta que les quitaban sus regalos fregones y les daban la calabaza de Halloween podrida o alguna onda de esas, jajajaja, la congruencia de Chabelo es admirable pero su corazón es grande y siempre acababa dándoles algún regalo de consolación después de haber perdido todo... la ambición, muchachos, la ambición.


Otro de los concursos que más me gustaba era el de Bubble Gummers en el que pasaban las flacas piernas de unos niñitos por una pasarela y los papás tenían que adivinar cuáles eran las piernillas de sus hijos, recuerdo haber pasado varios años con mi papá perfeccionando la técnica para ganar en ese concurso cuando fuéramos al programa.


En cuanto a la parte musical, no podemos olvidar grandes clásicos como "Adiós, Supermán, bye bye bye" o la melancólica "Mi maestra me dio un beso a la salida/porque hice los palitos derechitos".


Recuerdo que hace algunos años algún imbécil de Televisa propuso que cortaran una hora del programa para poner alguna barrabasada de esas que les encantan para enajenar a los niños. Si mal no recuerdo, hasta Azcárraga tuvo que salir a decir que no era cierto, que daban marcha atrás a esa decisión y que el programa seguiría como siempre. Hubiera sido un gran error.


Ya tiene algún tiempo que no veo el programa. Recuerdo que hace unos años llegué de una fiesta a las 7 de la mañana después de ir a repartir gente, prendí la tele y me quedé viendo todo el programa, me divertí un buen, había olvidado lo bueno que era. Recién me pasó lo mismo y me quedé a toda madre viendo los concursos mientras me hacía unas Zucaritas con plátano. Es de lo mejor que hay en la televisión, por eso me da pena ver que un tipo atropelle a Chabelo, definitivamente habla del grado de descomposición al que ha llegado nuestra sociedad, no es casualidad que un tipo arrolle a Chabelo y escape y que los niños hagan dibujos de ejecutados y quieran ser Zetas cuando crezcan. Algo mal estamos haciendo si ni siquiera Chabelo puede despertar nuestros valores cívicos y nuestra solidaridad.

martes, octubre 21, 2008

¿Por qué?

¿Por qué la vida se empeña en jugarme crueles bromas?
¿Por qué parece que mi destino es odiarte sin más?
¿Por qué las circunstancias se empeñan en que te desprecie?
¿Por qué tuvimos una oportunidad y finalmente todo se fue a la mierda?
¿Por qué no pudimos seguir siendo enemigos?
¿Por qué no pude seguir aborreciéndote?
¿Por qué cuando parecía que al fin congeniábamos pasó esto?
¿Por qué no pude seguir mandándote al carajo cada vez?
¿Por qué agradecí tu generosidad?
¿Por qué acepté tu favor?
¿Por qué te comprendí?
¿Por qué me di cuenta que en el fondo no eramos tan diferentes?
¿Por qué, a pesar de todo, no puedo volver al tiempo en que te detestaba?
¿Por qué?