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miércoles, noviembre 12, 2008

Obsesión con la carrera

Creo que si no escribo mucho acerca de la carrera en este blog es porque no quiero sonar como alguno de estos tíos. Jajaja, están bien locos pero así es nuestro deporte y personajes como estos son los que lo mantienen vivo. Recuerdo un gran diálogo de la divertídisima Run, Fatboy, Run, la parte en la que Dennis está discutiendo con Gordon acerca del nuevo novio de su ex:


Dennis: He runs marathons
Gordon: Really? Why?


En general creo que soy equilibrado cuando hablo del running y sólo muestro mucho entusiasmo cuando la persona con la que hablo también corre. Recien conocí a un grupo de personas y no mencioné nada acerca de la carrera, supongo que es buena señal. En fin, mañana me toca Tempo y el fin de semana otro Long Run, esta vez serán 18 millas. Ahí luego les platico.

gotta run!

viernes, octubre 31, 2008

La lectura como asidero

A continuación, el excelente editorial de Juan Villoro publicado hoy en REFORMA en el que habla de la lectura como el asidero al que nos aferramos en situaciones extremas y que nos mantiene con vida. Sobre todo, me encantó la última línea en la que menciona que la lectura en la vida diaria nos salva de ser ordinarios y bobos.


Leer para vivir
Juan Villoro
31 oct. 2008.

La lectura es como el paracaidismo: en condiciones normales la practican algunos espíritus arriesgados, pero en caso de emergencia le salva la vida a cualquiera.

Óscar Tulio Lizcano, víctima de la guerrilla colombiana, acaba de rendir un inaudito testimonio de la forma en que los libros preservaron su dignidad. En la clínica de Cali donde se recupera de ocho años de privaciones como rehén de las FARC, habló de la selva donde perdió 20 kilos pero no la lucidez. De los 50 a los 58 años vivió agobiado por las enfermedades, la desnutrición, las humillaciones de perder todo sentido de la privacidad. Para conservar la cordura, clavó tres palos en la tierra y decidió que fueran sus alumnos. Lizcano les enseñó política, economía y literatura. Como tantos maestros, se salvó a sí mismo con la prédica que lanzaba a sus perplejos discípulos. Un comandante vio el aula donde los palos tomaban lecciones y decidió pasarle libros. Lizcano leyó a Homero y seguramente admiró la desmesura de Héctor, que desafía al favorito de los dioses. "La poesía me alimentó", ha dicho el hombre cuya dieta material era tan ruin que se veía mejorada por un trozo de mono o de oso hormiguero.

En las cárceles, las dictaduras, el exilio y los hospitales otros lectores han encontrado un consuelo semejante. Aunque el fin de los libros se anuncia con frecuencia, los desastres del mundo refrendan su importancia. "Soy un optimista de la catástrofe", ha dicho George Steiner a propósito de la vigencia de la letra. Cuando el viento sopla a favor, la gente duerme la siesta. En los momentos de prueba y las horas bajas, busca el auxilio de un libro.

En Los náufragos de San Blas Adriana Malvido relata la odisea de tres pescadores mexicanos que se extraviaron en el Pacífico durante 289 días. La sed, el hambre, el sol y los tiburones eran sus más evidentes enemigos. Tuvieron que sortear esos peligros, pero también el tedio, la convivencia forzada, las ideas que podían llevarlos a la demencia. ¿Cómo sobreponerse a esos días inertes e idénticos a sí mismos? Uno de los pescadores llevaba una Biblia a la que atribuye su supervivencia.

Abundan los ejemplos de libros que han dado fortaleza en situaciones límite. De acuerdo con Bertrand Russell, la obra más impresionante y mejor escrita sobre la vida en cautiverio es Un mundo aparte, del polaco Gustaw Herling. Este testimonio excepcional también fue admirado por Albert Camus y Jorge Semprún. De 1940 a 1942 Herling estuvo preso en campos soviéticos de la región de Kargópol. Su libro revela el grado de aniquilación al que llegó el estalinismo. En ese "mundo aparte" los prisioneros dormían bajo un foco encendido y sólo en el hospital recordaban lo que era la noche. Ahí Herling leyó el testimonio de Dostoyevski sobre Siberia, La casa de los muertos, sorprendido de que un libro sobre la dureza de la cárcel pudiese aliviar e incluso alegrar su encierro. Uno de los misterios de la literatura es que gratifica al mostrar el sufrimiento, y lo trasciende con la emoción de la obra lograda. Herling no encontró en Dostoyevski una evasión sino un espejo. La casa de los muertos le fue prestada por una mujer que leía esas páginas con obsesión y ansiaba que él terminara la lectura para volver a ellas. Al razonar su pasión por ese Libro de los libros, la mujer le dice a Herling: "Cuando no hay esperanza de salvarnos, ni la menor fisura en los muros que nos rodean; cuando no podemos levantar la mano contra el destino, precisamente porque es nuestro destino, solamente queda una cosa: levantar la mano contra nosotros mismos". Esa lectora ya no se sentía dueña de su vida. El libro le reveló que aún podía ser dueña de su muerte. La posibilidad de decidir su último destino, de suicidarse o aplazar ese acto, le otorgó una poderosa sensación de libertad. El pasaje muestra un caso límite, la disyuntiva final en la que seguir respirando implica un desafío. Gracias a la lectura de Dostoyevski, el calvario se convirtió en una forma de la resistencia.

Vayamos a otro urgido de literatura. Hace poco Sean Connery recibió uno de esos premios por trayectoria de vida con los que el mundo del cine resalta su glamour. Después de una lluvia de elogios sobre la ardua tarea de besar mujeres hermosas en el papel de James Bond, alguien recordó el humilde origen de Connery en Escocia, el cuarto en el que fue recogido de bebé y donde le asignaron como cuna el cajón de un escritorio. Su destino original era el de un descastado, pero se convirtió en un icono de la cultura de masas. Después de eso, el actor se limitó a decir: "Es cierto que mi origen fue poco auspicioso, pero a los cuatro años me ocurrió un milagro: aprendí a leer". El aprendizaje del alfabeto puede ser poco espectacular. Para alguien que dormía en el cajón de un escritorio significó un cambio de piel.

En caso de necesidad, la lectura salva. A veces, el libro en cuestión ni siquiera tiene que ser bueno. En 1781, Diderot curó la depresión de su mujer leyéndole novelitas sentimentales.

Kafka era más exigente: "Sólo me gustan los libros que muerden". En la cárcel o el naufragio, ese mordisco recuerda que no hemos sido destruidos. En la vida común permite que no seamos tan comunes.

jueves, octubre 02, 2008

Para que no se olvide

José Woldenberg publica hoy en Reforma una espléndida reflexión acerca del 2 de octubre de 1968 en la que analiza las condiciones que detonaron en la brutal y sorda represión del gobierno. Totalmente recomendable. El documento completo aquí. A continuación, el último párrafo de su editorial, en el que resume la psicótica respuesta del gobierno.


Por desgracia, el resorte autoritario se encontraba bien aceitado. Las condiciones de la vida política y la idea misma que ordenaba esa actividad no capacitaban para hacerle frente a la emergencia de la disidencia, de la diversidad. A quienes gobernaban "se les apareció el chamuco", algo no conocido ni sujeto de manipulación ni asimilable, y respondieron como todo autoritario espantado, paranoide: tratando de cortar de un tajo lo que representaba una inédita sensibilidad. Ganaron ese primer episodio; perdieron, por fortuna, el futuro.

viernes, agosto 01, 2008

Operación Cubeta
Juan Villoro
1 Ago. 08

México es un país tocado por la gracia donde una cubeta se transforma en objeto de poder. Que algo tan simple adquiera tanta fuerza explica la genialidad de nuestras mentes, dispuestas a ver marcianos en el Ajusco, conspiraciones en cualquier oficina o pelos en una sopa que está a tres mesas de la nuestra.

El mexicano es un ser con la cabeza llena de símbolos. Al enfrentar un balde en la calle distingue algo más: un talismán de soberanía. Un turista podría pensar que se trata de un objeto abandonado por descuido. Más ducho en metáforas, el mexicano entiende que representa un acto de propiedad provisional: el dueño de la cubeta domina ese trozo de nación. Los extranjeros no captan este símbolo. Por eso no podemos reconquistar Texas con cubetas.

Es posible que el culto se remonte a la lluviosa antigüedad y las vasijas del hombre mesoamericano. La cubeta alude a la gruta del origen, cavidad esencial en las mitologías prehispánicas. Se presume que los fundadores de México-Tenochtitlan vinieron de Chicomostoc, Lugar de las Siete Cuevas. En el inconsciente colectivo -esa abstracción que no se borra con el photoshop- el receptáculo que podemos llevar a todas partes tiene que ver con el comienzo y el fin de la vida: la matriz y la urna. Además, nuestro precario ecosistema ha dependido de los altibajos del agua, que a veces inunda, a veces no llega, nunca se está quieta en forma satisfactoria. El balde providente sirve para las goteras o para acarrear agua desde la toma vecinal. Total que hay bases sólidas para una futura antropología de la cubeta.

Esto lleva a una pregunta: ¿por qué los huacales sirven para el mismo efecto? Sin tener conexión con el agua, ni la gruta del origen, ni la matriz, ni nada que no sea contener verduras, también se usan para apropiarse de varios metros de República. Esto se debe a que los símbolos son raros; unos remiten a una compleja narrativa y otros nada más son símbolos. Pensemos en la iconografía del Metro capitalino. La estación Balderas es representada por un cañón que alude a la vecina Plaza de la Ciudadela, escenario de la Decena Trágica. En cambio, la estación Chabacano es representada por un fruto sin más historia patria que ser un chabacano. Siguiendo el ejemplo, podemos concluir que la cubeta narra muchas cosas y el huacal sólo molesta. Ambos son igual de eficaces porque en este país se discrimina a las personas pero no a los símbolos.

Resulta imposible luchar contra los mitos. No me propongo erradicar una creencia que comparto. Lo que me parece negativo es que unas cubetas valgan más que otras.

Todos los mexicanos respetamos ese objeto de poder, pero no todos podemos colocarlo donde queramos (por ejemplo, no es válido sustituir una cubeta ajena por la que uno lleva en el coche). Hasta donde entiendo, hay dos maneras básicas de usufructuar la cubeta. La primera consiste en tener una casa, una oficina o un negocio y extender el título de propiedad hasta la calle. La segunda consiste en llegar de lejos con una cubeta y pactar con los poderes fácticos, que en este caso no son Televisa, Carlos Slim o la jerarquía eclesiástica, sino los representantes hiperlocales de la ley: un policía de crucero, el gallo fuerte de la cuadra, la señora que se la pasa aventando baldes de agua a la banqueta y se fija en todo. Para ejercer el cargo de Señor de la Cubeta se necesita otro símbolo: un trapo gastado hasta lo indecible. Quien compre una jerga y aspire al puesto queda descalificado. Estamos ante otro talismán sagrado: es menester que el trapo haya sufrido por nosotros; su color y su textura son los de la angustia del hombre ante el destino.

Lo malo de las costumbres es que a veces no sabemos si siguen siendo costumbres o ya son crisis. La cubeta ritual podría desembocar en algo así. En el Distrito Federal escasean empleos y lugares de estacionamiento. El problema se resuelve en parte convirtiendo un espacio vacío en un empleo. La persona que lo administra suele ser amable y deja el pago a criterio del cliente. Sin embargo, esto se presta a abusos. No pretendo criminalizar la cubeta ni eliminar una fuente de trabajo. Trato de evitar que la tensión social llegue a una indeseable "guerra de las cubetas".

La modalidad más abusiva de esta tradición es el recipiente que ha sido llenado de cemento y que el ciudadano común sólo puede retirar a cambio de una hernia. En tal caso, el sitio está "ocupado" hasta que llegue el único vehículo que se puede estacionar ahí y dos guardianes despejen las cubetas. El gobierno de la ciudad debería iniciar un operativo para acabar con los bloques que ocupan impunemente espacios públicos. También habría que eliminar las cubetas que sirven de chantaje comercial (sólo las retiran si compras un antecomedor de triplay en la mueblería).

Por último, y sin perjudicar a nadie, se podrían suprimir todas las demás cubetas y asumir respetuosamente que en cada espacio disponible hay un balde imaginario. Esto acabaría con la molestia de buscar infructuosamente al dueño del objeto sagrado, bajar del coche a retirarlo y soportar los claxonazos consecuentes.

Hay tradiciones que perduran aunque su motivo haya desaparecido: decimos "no me había caído el veinte" en una época en que no se usan veintes para hablar por teléfono.

En respeto al mito, propongo que se quiten las cubetas pero el chofer se dirija al cuidador con esta pregunta: "¿es usted el de la cubeta?". Aunque no haya un balde a la vista, eso permitirá a los mexicanos del futuro decir: "Nuestros antepasados no se entendían con palabras y necesitaban colocar un objeto en el suelo; la cubeta servía para solicitar la lluvia (en agua o dinero) e impedir que alguien se estacionara sin rendir pleitesía al Señor de la Dificultad, que entonces era fundamental".

No es una explicación muy exacta, ¿pero quién quiere que las leyendas sean precisas?


Publicado en REFORMA

Historia de una de las etiquetas de este blog o cómo aparentar que su blog no ha sido abandonado sin más

En mi experiencia leyendo blogs me he dado cuenta que uno de los instrumentos más efectivos para enfrentar periodos de bloqueo creativo o de exceso de trabajo que impiden publicar con la regularidad deseada, es decir lo que ya dijo alguien más.


Por supuesto que no hablo de plagiar. Eso es bastante chafa y corriente.


He visto que algunos ponen los comentarios a sus entradas y las comentan, esto es ciertamente efectivo, sobre todo si los comentarios son graciosos o contribuyen al enriquecimiento del debate al ofrecer nuevos y refrescantes contrapuntos.


En mi caso, como no tengo comentarios, recurro a publicar los editoriales del periódico que encuentro interesantes. Es tanta mi recurrencia a esta herramienta que hasta inventé para este blog la etiqueta "Colaboraciones no solicitadas".


Recuerdo que mi anterior blog paso por una crisis tal que en algún punto lo único que había eran entradas de ese tipo. Espero que no pase lo mismo con este.


Como sea, en la entrada de arriba podrán encontrar el editorial de Juan Villoro publicado hoy en REFORMA y que encontré hilarante. Sobre todo la parte en la que explica el doble carácter de los símbolos... un chabacano, jajajaja.

lunes, junio 23, 2008

La pocilga News Divine

A propósito del penoso incidente ocurrido el viernes pasado en el que doce personas, entre ellas nueve jóvenes (siete menores de edad), perdieron la vida al ser aplastados por una turba, Roberto Zamarripa escribió en su columna de Reforma acerca de las pocilgas a las que son lanzados estos jóvenes descastados y las nefastas consecuencias para la sociedad. El artículo completo puede ser consultado aquí. A continuación reproduzco los párrafos finales de su atinada reflexión.

Lo que los gobernantes tienen que entender es que para impedir que los jóvenes se enrolen en el circuito del crimen organizado (consumo de drogas, narcomenudeo, sicariato, enaltecimiento de la violencia criminal, la opción de la corrupción, el desentendimiento de la legalidad y las instituciones), aparte de predicar con el ejemplo hay que abrir los espacios y territorios para que la juventud los disfrute, los asuma y los recree.

La pocilga de Atzacoalco es el último cuarto de la casa de los espantos. Es uno más de los reservatorios de esos desclasados, inadaptados, excluidos, impertinentes y escépticos jóvenes que han sido arrinconados por una sociedad que los persigue antes que integrarlos y aprovechar su potencial. No caben en las escuelas: los echa la crisis económica y la mala educación. Los índices de reprobación son tan altos que desalientan y estigmatizan a jóvenes seducidos por otras vías para suponer que la sociedad premia más a los corruptos que a los honestos, a los narcos que a los policías, a los políticos cínicos que a los ciudadanos comprometidos. Estudiar no es vía de progreso sino pérdida de tiempo.

Por eso van a dar a las pocilgas, para aceptar las peores condiciones de una diversión, el hacinamiento, el alcohol adulterado, el túnel de la violencia y la droga, y refugiarse en el único lugar donde no los regañarán por reventarse. Sería mejor darles derechos a los jóvenes y no pocilgas como reservaciones que los escondan de una sociedad que los excluye.

Sería mejor eso que perseguirlos, macanearlos, convertirlos en presa de caza de los operativos mal diseñados que no espantan ni desarticulan, simplemente colocan a la policía mexicana en el ridículo y en el desprestigio.

Mucho tiempo le llevará a Marcelo Ebrard reivindicarse con los jóvenes. Pero si ése es el objetivo en la restauración de los daños ocasionados por la tragedia de Atzacoalco no se habrá entendido la lección. Estamos llevando a los jóvenes a las pocilgas. Cuando decidan salir de ahí, de esos infames encierros, la sociedad, sus autoridades, habrán de acordarse de que los regaños y maltratos dados a los infantes de poco sirvieron. Habrá otros que aprovecharán para mal su desesperanza. Sí, los mismos que se adueñan de los territorios a balazos y por la fuerza.

martes, mayo 20, 2008

Rata tamaño caguama


Surge polémica por fósil de rata gigante

Nuevos cálculos, a partir de la dentadura del fósil, llevan a pensar que el roedor gigante pesaba no más de 350 kilos.

AFP

Washington DC, Estados Unidos (20 mayo 2008).- El fósil de una rata gigante exhumado en Uruguay que vivió hace unos cuatro millones de años ha creado polémica: su peso, que en enero se había estimado superior a una tonelada, ha bajado vertiginosamente tras las investigaciones de la Universidad McGill de Montreal.


La investigadora Virginie Millien realizó nuevos cálculos a partir de la dentadura del fósil comparándola con una muestra mucho más amplia de roedores. Su conclusión es que el animal, "sin duda el roedor más grande descubierto hasta el momento" podría "no pesar más de" 350 kg.


Su estudio se publicó el miércoles en la revista británica Proceedings of the Royal Society B, al igual que el primer estudio realizado por Andres Rinderknecht, del Museo Nacional de Historia natural y Antropología, y Ernesto Blanco, del Instituto de Física de Montevideo, publicado el pasado mes de enero.


Estos habían sido los primeros en hacer público el descubrimiento de este roedor gigante, cuya cabeza mide 53 centímetros. Estimaron que el peso podría oscilar entre los 468 kilogramos y las 2,5 toneladas, según los sistemas de evaluación, y establecieron como una tonelada la cifra más probable.


Semejante roedor que debía parecerse más a un hipopótamo que a una rata común de hoy en día, ha sido bautizado Josephoartigasia monesi, en honor a Álvaro Mones, un paleontólogo uruguayo especialista en roedores de América del Sur. A pesar de sus medidas impresionantes, se trataba de un animal herbívoro.


No manches, aunque pesara cien kilos. Imagínate una méndiga ratota de 350 kilos, te arranca la cabeza de un mordisco. Y eso de que era herbívora... neh, puro choro. Apuesto que comía hasta perros, gatos y gallinas. Estoy seguro que se parecía más a Ben, la Rata Asesina que a la hipopótama de Madagascar.


Ratas de ese vuelo nomás montiel, y eso quien sabe porque aquél es una rata bien grande.

lunes, marzo 31, 2008

Pecadotes, pecaditos, pecados estándard

Jajaja. Esto está muy gracioso. Lo ví en este blog. Ya saben, para los que anden de pecadores, jejeje.

jueves, marzo 20, 2008

Relación amor/odio

Este post ilustra muy bien la relación amor/odio que uno puede tener con el blog. Me pareció un interesante ejercicio de autocrítica. Sin haber leído mucho este blog, creo que los diálogos son coherentes, están escritos con intención y no son errores, como se dice en algunos de los comentarios. Además, es una manera saludable de canalizar esos episodios de esquizofrenia tan recurrentes en la vida del hombre moderno. Aparte está divertido el personaje de Blogger Bizarro. Me gustó el díálogo en el que él se justifica diciendo que es "una especie de genio incomprendido" y Blogger Bizarro le contesta: Pfff! Ja! Genios mis huevos naranjas colgantes... jajaja. Me hizo reír!!!


Adiós.

domingo, marzo 02, 2008

La crítica

No sé cómo pero llegué a esta página que no es un blog ni algo que se le parezca. Creo que es un libro porque está larguísimo y sin formato. Es una pena porque dice cosas interesantes pero no tiene una presentación amigable y es difícil de leer. Creo que sí es un libro. Bueno, ahí está citado, para darle su crédito. A continuación la parte que me gustó.


Cuando en 1967 ingresó en El Colegio Nacional, Octavio Paz dijo en su discurso: "El espíritu crítico es la gran conquista de la edad moderna. Nuestra civilización se ha fundado precisamente sobre la noción de crítica: nada hay sagrado o intocable para el pensamiento excepto la libertad de pensar. Un pensamiento que renuncia a la crítica, especialmente a la crítica de sí mismo, no es pensamiento. Sin crítica, es decir, sin rigor y sin experimentación, no hay ciencia; sin ella tampoco hay arte ni literatura. Inclusive diría que sin ella no hay sociedad sana. En nuestro tiempo creación y crítica, son una y la misma cosa".


Pero, con frecuencia, nos olvidamos de estas bondades de la crítica. Hace muchos años, Gabriel Zaid escribió: "En México somos incapaces de decirnos, amistosa, respetuosa o al menos inteligentemente, ciertas verdades. No tenemos práctica, no tenemos facilidad. Hacer, recibir o presenciar una crítica, la menor crítica, nos hace sentirnos mal. Nos hace entrar en crisis, y no en la crisis de una replanteamiento (que le daría sentido a la crítica) sino en la crisis de una explosión emocional. Parecería que el mundo se derrumba, que el cielo estalla en ‘melancolías y cóleras’ de insultos, truenos y tempestades; y que corre, no agua, sino sangre, inundándolo todo. Al final, queda, no todo más despejado, como sería de esperarse en un buen proceso crítico, sino todo manchado, rencoroso, infame".