jueves, agosto 07, 2008

Se solicita chofer

Un hombre buscaba empleo como chofer. No sabía si le entusiasmaba mucho ese trabajo. Pensaba que era fácil manejar y sabía hacerlo, a su 22 años era lo único que había aprendido a hacer, además, era cierto que para todas las otras cosas era un perfecto inútil; su madre se había encargado de recordárselo cada vez.


- Eres un cretino, un mentecato y un bueno para nada, deja de estar de flojo y consigue un trabajo.


Mientras paseaba su mirada por los clasificados del periódico de esa mañana, le llamó la atención un anuncio encerrado en un cuadrito en la esquina inferior derecha, donde nadie busca empleo. Esa esquina en general no es popular.


Se solicita chofer.
Discreto.
Que conozca el poniente de la ciudad.
Horario de 7 am a 7 pm.
Referencias.
Comunicarse al 302 - 06 - 303.


Ahí acababa. Pensó que cumplía con todos los requisitos excepto el de las referencias, había perdido su último trabajo como chofer hacía seis meses. Lo despidieron porque le gustaba jugar arrancones con el coche de la patrona y un día mató a un cerdo. Siempre recordaba el momento con risas escandalosas y decía que nada hubiera pasado si el cerdo no se hubiera escapado del chiquero, además, se justificaba, no le gustaba trabajar ahí, siempre olía a abono y le quedaba lejos de su casa, fuera de la ciudad.


Cuando habló al teléfono del anuncio, le dijeron que se presentara al día siguiente con cartas de recomendación. Pensó que no sería problema y rápidamente falsificó un par con los teléfonos de sus amigos, les advirtió que estuvieran atentos por si llamaban, sólo tendrían que decir que era honorable y responsable y todo esas cosas que dicen esas cartas.


Llegó con un fólder arrugado y manchado bajo el brazo. Tenía las cartas, tenía la dirección, tenía puesta una corbata de esas delgaditas y pasadas de moda que su padre había dejado en el armario antes de abandonarlo a él y a su madre, y tocó el timbre.


Una mujer de ojos saltones le abrió la puerta. Trató de disimular su sorpresa pero no pudo, hizo un gesto de repulsión.


- ¿Tú eres el chofer?
- Sí, bueno, pues vengo a eso.
- Entra.


Era notorio el abandono de la casa, las plantas crecían neciamente pegadas a los muros, una vieja fuente llena de agua apestosa y verde, el musgo crecía en el piso, el pasto estaba alto y apenas se podía pasar entre él sin que le diera a uno en la cara.


Entraron a un salón grande y semivacío con un ventanal que daba al jardín posterior, donde un viejito con la mirada como de ratón asustado se paseaba con un machete en la mano. La luz del sol entraba por todos lados y se veía una nube de fino polvo flotando por ahí, descansado en el aire, elevándose. Apenas se escuchaba el ruido de la calle, el ruido de los coches disminuido.


- Espera aquí, ahora baja.
- Sí, aquí traigo mis cartas...


La mujer no terminó de escuchar lo que él decía y se perdió por una de las puertas de la casa. Se quedó parado en medio del salón pues no había dónde sentarse, el viejito volvió a pasar por el jardín y le dio una mirada de desconfianza. Él tímidamente agitó la mano en el aire pero el hombre lo ignoró.


Él no era un mal tipo, era un cínico y no le importaba nada mucho, pero ahora tenía que conseguir dinero para que su madre no lo molestara. Había tomado un curso de seis semanas para ser chofer y era lo único que sabía hacer. También sabía que no había que esperar mucho de la vida y que de todos modos él no estaba dispuesto a hacer mucho para ganar un poco. Su vida estaba bien como estaba y lo único que quería era que no lo jodieran.


Pensaba en todo eso cuando del piso superior de la casa se escuchó una voz con un marcado acento extranjero, apenas distinguió algunas palabras. Bajó un hombre flaco, con el cabello muy arreglado y los zapatos lustrosos. Inmediatamente pensó en los suyos, que estaban polvosos y opacos. Al pie de la escalera, el hombre se detuvo.


- ¿Es usted el chofer?
- Bueno... sí.
- Muy bien. Vámonos.
- ¿A dónde?
- Eso no le importa, usted sólo maneje.


Caminaron a la cochera, el viejito del machete abrió la puerta y él se sentó al volante, las llaves estaba pegadas. El hombre flaco se sentó en el asiento trasero, se puso unos lentes de sol y le ordenó:


- Lléveme al Panteón Militar
continuará...

domingo, agosto 03, 2008

Sigo corriendo y sigo ocupado

Estoy demasiado ocupado corriendo y haciendo todas las otras cosas que habitualmente hago y que ocupan gran parte de mi tiempo, por lo que no he podido dedicar la atención y el cuidado que merece el blog.


Si quieren saberlo, mi entrenamiento va muy bien, faltan 13 días y estoy entrando en la última etapa, esta última semana es la más dura antes de la carrera porque después sólo me queda recuperar, descansar, por ahí un TempoRun y llegar a la línea de salida el 17 de agosto, DM.


Dejo una frase motivadora para corredores, sé que todos los otros que no son corredores no les importa o lo consideran muy ñoño pero pues así está la cosa por ahora. Por eso casi no hablo de correr con los que no corren porque cuando uno empieza a platicarles, inmediatamente muestran su absoluto desinterés, como si se les hablara de los resultados del debate petrolero. En fin, aquí la frase.


- Are you running from something or to something?
-Neither. I just am.

viernes, agosto 01, 2008

Operación Cubeta
Juan Villoro
1 Ago. 08

México es un país tocado por la gracia donde una cubeta se transforma en objeto de poder. Que algo tan simple adquiera tanta fuerza explica la genialidad de nuestras mentes, dispuestas a ver marcianos en el Ajusco, conspiraciones en cualquier oficina o pelos en una sopa que está a tres mesas de la nuestra.

El mexicano es un ser con la cabeza llena de símbolos. Al enfrentar un balde en la calle distingue algo más: un talismán de soberanía. Un turista podría pensar que se trata de un objeto abandonado por descuido. Más ducho en metáforas, el mexicano entiende que representa un acto de propiedad provisional: el dueño de la cubeta domina ese trozo de nación. Los extranjeros no captan este símbolo. Por eso no podemos reconquistar Texas con cubetas.

Es posible que el culto se remonte a la lluviosa antigüedad y las vasijas del hombre mesoamericano. La cubeta alude a la gruta del origen, cavidad esencial en las mitologías prehispánicas. Se presume que los fundadores de México-Tenochtitlan vinieron de Chicomostoc, Lugar de las Siete Cuevas. En el inconsciente colectivo -esa abstracción que no se borra con el photoshop- el receptáculo que podemos llevar a todas partes tiene que ver con el comienzo y el fin de la vida: la matriz y la urna. Además, nuestro precario ecosistema ha dependido de los altibajos del agua, que a veces inunda, a veces no llega, nunca se está quieta en forma satisfactoria. El balde providente sirve para las goteras o para acarrear agua desde la toma vecinal. Total que hay bases sólidas para una futura antropología de la cubeta.

Esto lleva a una pregunta: ¿por qué los huacales sirven para el mismo efecto? Sin tener conexión con el agua, ni la gruta del origen, ni la matriz, ni nada que no sea contener verduras, también se usan para apropiarse de varios metros de República. Esto se debe a que los símbolos son raros; unos remiten a una compleja narrativa y otros nada más son símbolos. Pensemos en la iconografía del Metro capitalino. La estación Balderas es representada por un cañón que alude a la vecina Plaza de la Ciudadela, escenario de la Decena Trágica. En cambio, la estación Chabacano es representada por un fruto sin más historia patria que ser un chabacano. Siguiendo el ejemplo, podemos concluir que la cubeta narra muchas cosas y el huacal sólo molesta. Ambos son igual de eficaces porque en este país se discrimina a las personas pero no a los símbolos.

Resulta imposible luchar contra los mitos. No me propongo erradicar una creencia que comparto. Lo que me parece negativo es que unas cubetas valgan más que otras.

Todos los mexicanos respetamos ese objeto de poder, pero no todos podemos colocarlo donde queramos (por ejemplo, no es válido sustituir una cubeta ajena por la que uno lleva en el coche). Hasta donde entiendo, hay dos maneras básicas de usufructuar la cubeta. La primera consiste en tener una casa, una oficina o un negocio y extender el título de propiedad hasta la calle. La segunda consiste en llegar de lejos con una cubeta y pactar con los poderes fácticos, que en este caso no son Televisa, Carlos Slim o la jerarquía eclesiástica, sino los representantes hiperlocales de la ley: un policía de crucero, el gallo fuerte de la cuadra, la señora que se la pasa aventando baldes de agua a la banqueta y se fija en todo. Para ejercer el cargo de Señor de la Cubeta se necesita otro símbolo: un trapo gastado hasta lo indecible. Quien compre una jerga y aspire al puesto queda descalificado. Estamos ante otro talismán sagrado: es menester que el trapo haya sufrido por nosotros; su color y su textura son los de la angustia del hombre ante el destino.

Lo malo de las costumbres es que a veces no sabemos si siguen siendo costumbres o ya son crisis. La cubeta ritual podría desembocar en algo así. En el Distrito Federal escasean empleos y lugares de estacionamiento. El problema se resuelve en parte convirtiendo un espacio vacío en un empleo. La persona que lo administra suele ser amable y deja el pago a criterio del cliente. Sin embargo, esto se presta a abusos. No pretendo criminalizar la cubeta ni eliminar una fuente de trabajo. Trato de evitar que la tensión social llegue a una indeseable "guerra de las cubetas".

La modalidad más abusiva de esta tradición es el recipiente que ha sido llenado de cemento y que el ciudadano común sólo puede retirar a cambio de una hernia. En tal caso, el sitio está "ocupado" hasta que llegue el único vehículo que se puede estacionar ahí y dos guardianes despejen las cubetas. El gobierno de la ciudad debería iniciar un operativo para acabar con los bloques que ocupan impunemente espacios públicos. También habría que eliminar las cubetas que sirven de chantaje comercial (sólo las retiran si compras un antecomedor de triplay en la mueblería).

Por último, y sin perjudicar a nadie, se podrían suprimir todas las demás cubetas y asumir respetuosamente que en cada espacio disponible hay un balde imaginario. Esto acabaría con la molestia de buscar infructuosamente al dueño del objeto sagrado, bajar del coche a retirarlo y soportar los claxonazos consecuentes.

Hay tradiciones que perduran aunque su motivo haya desaparecido: decimos "no me había caído el veinte" en una época en que no se usan veintes para hablar por teléfono.

En respeto al mito, propongo que se quiten las cubetas pero el chofer se dirija al cuidador con esta pregunta: "¿es usted el de la cubeta?". Aunque no haya un balde a la vista, eso permitirá a los mexicanos del futuro decir: "Nuestros antepasados no se entendían con palabras y necesitaban colocar un objeto en el suelo; la cubeta servía para solicitar la lluvia (en agua o dinero) e impedir que alguien se estacionara sin rendir pleitesía al Señor de la Dificultad, que entonces era fundamental".

No es una explicación muy exacta, ¿pero quién quiere que las leyendas sean precisas?


Publicado en REFORMA

Historia de una de las etiquetas de este blog o cómo aparentar que su blog no ha sido abandonado sin más

En mi experiencia leyendo blogs me he dado cuenta que uno de los instrumentos más efectivos para enfrentar periodos de bloqueo creativo o de exceso de trabajo que impiden publicar con la regularidad deseada, es decir lo que ya dijo alguien más.


Por supuesto que no hablo de plagiar. Eso es bastante chafa y corriente.


He visto que algunos ponen los comentarios a sus entradas y las comentan, esto es ciertamente efectivo, sobre todo si los comentarios son graciosos o contribuyen al enriquecimiento del debate al ofrecer nuevos y refrescantes contrapuntos.


En mi caso, como no tengo comentarios, recurro a publicar los editoriales del periódico que encuentro interesantes. Es tanta mi recurrencia a esta herramienta que hasta inventé para este blog la etiqueta "Colaboraciones no solicitadas".


Recuerdo que mi anterior blog paso por una crisis tal que en algún punto lo único que había eran entradas de ese tipo. Espero que no pase lo mismo con este.


Como sea, en la entrada de arriba podrán encontrar el editorial de Juan Villoro publicado hoy en REFORMA y que encontré hilarante. Sobre todo la parte en la que explica el doble carácter de los símbolos... un chabacano, jajajaja.

sábado, julio 19, 2008

Playground love

Quiero ser ese chicle verde masticado

The Virgin Suicides


I'm a high school lover, and you're my favorite flavor
Love is all, all my soul
You're my playground love

Yet my hands are shaking
I feel my body remains, themes no matter,
I'm on fire
On the playground, love.

You're the piece of gold the flushes all my soul.
Extra time, on the ground.
You're my playground love.

Anytime, anyway,
You're my playground love.

jueves, julio 17, 2008

No pensé que te llevara la lluvia

Los días están cargados de una bruma densa, hay una espesa grisura en el ambiente y se ha impregnado todo de una tristeza de la que no hay manera de abstraerse. Una vieja bicicleta oxidada por el abandono y la soledad. En el aire, el aroma de tu cuerpo fresco se desvanece, el recuerdo de tu cintura breve, tus piernas largas, tus labios carnosos.


Tu mirada huidiza, la manera de contestar con monosílabos, tu ansia contenida, el deseo. Mi mano en tu espalda, te estremeces. Cómo volver a eso, se ha quedado atrás. Si quieres saberlo, todavía me duele la mano con el frío.


Una musiquita alejada, apenas sugerida, el ruido sordo de la calle, las gotas se estrellan neciamente contra la ventana, no se puede lavar la mugre, no se puede lavar la tristeza. El agua todo lo distorsiona, desdibuja los límites, junta una cosa con otra. Una opresión en el pecho, la amarga sensación de haberlo perdido todo.


Sabía que te irías pero no creí que fuera ahora, no pensé que te llevara la lluvia, no me ha dado tregua en meses, no hay peor época para irse, no te importó mojarte los zapatos. No creo que regreses con la lluvia (no creo que regreses nunca), pero por lo menos me hubiera gustado verte caminar trabajosamente entre los charcos, arrastrando tu maleta, eso, me lo debes.

domingo, julio 13, 2008

Terapia de psicomagia


Tengo un problema y solicité una terapia de psicomagia. Aquí los resultados:

agarra la mierda de la iguana que caga en tu casa, embardurnala en tu cuerpo ve al restaurante mas insalubre que veas y come hasta hastiarte, despues entierra la ropa en un panteon y la foto de la iguana. planta una flor encima de ella.

miércoles, julio 09, 2008

If you have the time, and you don't mind... let me kiss you

Ha desaparecido. No hay ni el rastro. Se fue.


La primera vez que la vi me pareció una chica normal, como cualquier otra. No era fea para nada pero tampoco era bonita. Tenía los ojos pequeños y cada que se reía se le ocultaban hasta quedar dos rayitas en su cara, cuando se ponía seria, los ojos se le abrían un poco, intentaban destacarse en su rostro. Eran bonitos, no puedo recordar si eran de color pero a la distancia me parece que brillaban, había algo en su mirada que me gustaba. Como dije, no era bonita pero tenía un encanto natural, era graciosa.


Luego estaba su cara. Tenía la cara salpicada con unas pecas que la hacían parecer más niña y era blanca, sin ser pálida. Su cabello era negro y lo llevaba corto, cubriéndole las orejas, lo tenía un poco quebrado, ese corte le iba bien, le daba marco a su cara.


Ni siquiera el uniforme escolar opacaba su candor. Usaba unos zapatos muy chiquitos, como si se los hubieran quitado a una muñeca para ponérselos a ella. Siempre me causaron curiosidad, será porque me gustaba verla con una pierna flexionada contra la pared y las manos detrás de la espalda, balanceándose en un pie. Todo el tiempo hacía eso y a mí me encantaba verle.


Tenía una amiga que era una patada en el hígado, nefasta. No la dejaba sola un minuto. Recuerdo que cuando la veía del otro lado del patio prefería no acercarme si la amiga estaba encima de ella. Me daba rabia pensar que alguien tan agradable pudiera tener una amiga tan antipática. Ella también me odiaba pero se comportó dignamente cuando se dio cuenta que nadie podría interponerse entre nosotros. Un día llegó y de la nada me dijo:


- ¿Te gusta mi amiga?
- Sí
- ¿Y por qué no le hablas?
- Porque todo el tiempo estás con ella
- Y eso qué
- Que me caes mal
- Eres un pesado
- ¿Qué quieres? No me molestes
- Mira, la verdad es que tú le gustas a ella también. Me lo ha dicho varias veces.
- ¿En serio?
- Sí. ¿Quieres que le diga que te gusta?
- No
- ¿Por qué no?
- Porque no, luego yo se lo digo.
- Le voy a decir.


Y se largo a decirle. Quise matarla en ese momento pero después se lo agradecí. Cuando le dijo, ella sintió mucha vergüenza, yo también. No sabía qué hacer. Todo esto fue en el primer descanso (en mi escuela había dos descansos) y pasé las siguientes dos horas angustiado pensando en el ridículo en el que me había puesto, yo era muy chico, tenía doce años e ignoraba todo lo relacionado con las mujeres, además era tímido y pensaba que ella nunca me haría caso.


Cuando llegó el siguiente descanso me metí al baño y pensé: aquí estoy seguro, si me quedo aquí estaré a salvo. Así pasó todo el recreo y cuando sonó el timbre y el patio se fue vaciando, salí. Iba para mi salón y cuando di la vuelta para entrar al edificio me salió al paso. Ahí estaba, enfrente de mí.


No recuerdo exactamente lo que hablamos pero ella me preguntó que por qué me estaba escondiendo. Me sorprendió su acercamiento tan directo, si tomamos en cuenta que antes de eso habíamos hablado muy poco. Yo le dije que no me sentía bien. Ella me puso una mano en el hombro y me di cuenta que su cara estaba bien cerca de la mía. Antes de besarla pude notar que unos insipientes pelitos le asomaban sobre el labio. Cerré los ojos, ella también y nos dimos un beso extraordinario.


Y ahora ya no está. Apenas terminó el año escolar sus papás se la llevaron a vivir a otro lado, a otro país. La madre era de allá y tenían que irse. Ha desaparecido. No hay ni el rastro. Se fue. La escuela me parece más insoportable que nunca, mis compañeros más bobos, mis maestros más sordos.


Lo que es peor, su aliento también me abandona, cada vez es más difícil traer de la memoria su delicioso aliento, sus besos. Me atemoriza pensar que su recuerdo me deje del todo y que nunca más me vuelva a acordar de ella. Que se borre, que se desvanezca. ¿Volveré a besarla algún día? ¿Volveré a verla? ¿Se ha ido para siempre? El otro día me dijeron que a los trece años nadie puede dejar de creer en el amor, yo digo que no saben nada. Lo único que quiero es besarla, que me bese, que nos besemos.


(Inspirado parcialmente en Let me kiss you, de Morrissey)

lunes, julio 07, 2008

Dios me da un break

Se puede entender esta frase como: Dios está fregando todo el tiempo y de vez en cuando da chance. Yo la entiendo de otra manera. Dios nos da breaks del trajín diario en el que Él nada tiene que ver y en el que nos metimos nosotros solos. De repente, de la nada, cosas improbables o que para nada le pasan por la mente a uno nos aparecen y nos alegran el día. Estos breaks que da Dios a veces pueden ser muy breves, duran uno segundos o a veces unos minutos pero la sensación de bienestar es prolongada y se siente una tibieza y una tranquilidad sanadora.


Si se ha sido bueno, no se puede uno quedar sin recompensa, Dios es justo, bueno y nos ama y a veces da sorpresas magníficas. Regalos grandes y generosos que nos emocionan, que nos entusiasman, que estamos ansiosos por recibir.


Estos breaks que Dios da no tienen forma de iphone ni de coche ni de computadora ni de nada de eso. Lo más material que se pueden volver es tal vez cuando uno anda decidiendo comprar algo y cuando por fin se anima, te das cuenta que tiene el 50 más el 30 por ciento de descuento y aparte monedero electrónico o una cosa de esas. Pero es lo más material que llegan a ser. Además, lo que se compre debe ser un regalo para otro, nunca nada para uno. Dios nada tiene que ver con las ofertas ni las ventas nocturnas ni esas vainas.


Los breaks que da Dios tienen formas variadas, misteriosas pero su cualidad esencial es la sorpresa, la emoción, la sensación de bienestar que nos provocan. Una vez iba caminando por el Parque México en la Condesa y justo cuando pasaba por debajo de una frondosa jacaranda, una suave brisa meció las ramas y una delicada lluvia de flores moradas cayó alrededor mío... en ese momento, estoy seguro, Dios estaba ahí.


Y así uno puede encontrarse cada día con esos breaks que Dios nos da y nos entrega como muestra de su amor.


Lo que a veces pasa, y es lo triste del asunto, es que estamos tan inmersos en el estrés de la vida diaria que nos perdemos estos momentos. Creo que la cualidad más grande que puede tener una persona es justo esa: reconocer con alegría y con entusiasmo esos momentos que Dios nos regala y que nos entibian el alma.


Esto casi nadie lo sabe pero cuando mi bisabuelita Manuelita estaba muy enferma, la iba a visitar a casa de mi tía Rosita. Estaba ya acostada y necesitaba atención y cuidados todo el tiempo. En una de esas visitas, me acerqué y le tomé la mano. Ella abrió los ojos y me dijo: quiero que pintes una acuarela que se llame "El Alma de una Abuelita que se va al Cielo".


Yo escribí lo que dijo mi abuelita en un papelito y lo traje en mi cartera muchos años. Yo no pinto y nunca he pintado y no sé cómo sería la acuarela que me pidió mi abuelita. Pensé mucho tiempo en eso y lo único que concluí fue que mi abuelita estaba tranquila, estaba en paz, estaba feliz y que Dios la estaba esperando en el Cielo. Esa fue la forma en que Dios me decía que no me preocupara, que mi abuelita iba a su encuentro y que desde el Cielo nos cuidaría. Ese ha sido uno de los regalos más lindos que he recibido de Él y no pasa mucho tiempo cada vez que lo recuerdo, me ayuda a serenarme y a aliviarme, me da un break.


Esta vez, el break tiene forma de perrito, un Schnauzer blanco. Esa emoción y esa cosquilla provocada por un inofensivo perro es un regalo que Dios da por una semana completa. Y como no hay casualidades en todo esto, es justo decir que el break que Dios nos entrega esta vez fue en complicidad con un angelito, por eso el 16 de julio estarás contenta y feliz de sentir una suave caricia cuando el perrito pase su lengua por tu carita, te quiero.

domingo, julio 06, 2008

Countdown





Me tardé un buen en encontrar este wídget así que aparte de ponerlo en el sidebar lo voy a dejar como un post, no manches, hasta pena me da pensar en todo el tiempo que me tardé encontrarlo. Había puros bien feos.

jueves, julio 03, 2008

The Fast and The Furious

Le he estado dando largas vueltas al asunto y después de mucho pensarlo creo que este es el momento indicado. Siento que ahora me falta un poco de guía, algo que me motive, un objetivo. Esa falta de dirección me ha llevado a una especie de limbo que se ha ido llenando solito con el trabajo, mis pensamientos neuróticos y cosas por el estilo. Este mismo ir sin rumbo me tiene navegando a la deriva por lo que creo que es ahora cuando debo fijar una nueva meta que pueda ambicionar.


Por otra parte, conté aquí brevemente que mi último resultado en la carrera fue más bien decepcionante. Hice un pésimo tiempo y me cansé un buen, llegué muerto a la meta, echando el bofe. En esa misma carrera el año pasado hice tres minutos menos y llegué entero, cerrando los últimos 400 metros con todo, una máquina de correr.


Este año, como siempre, salí pésimo en las fotos que toman al llegar a la meta. Nunca me ha gustado como salgo en esas fotos, excepto en la de TV Azteca 2006 que tengo impresa en gran formato (Carlos me la regaló en navidad ese año, saludos, amigo). Siempre salgo en unas poses cero atléticas, en vez de que me vea acá bien chido corriendo, no, salgo como torpe, si no, vean estas fotos.


En esta vengo alzando las manos, siempre digo que ya no voy a alzar los brazos cuando llegue a la meta pero siempre lo hago, veo la meta y las levanto, es un reflejo, no lo puedo evitar. Entiende, güey, no te ves cool alzando las manos, te ves más teto.



Otra típica foto mía en una carrera es que siempre está un güey o una chava tapándome, en esta no podía ser la excepción y el tío de la gorra naranja no deja verme en todo mi esplendor cruzando la meta. Chiaaa.





Esta es la única en la que salgo más o menos bien pero parece como que vengo engarrotado, como que no tengo articulaciones y corro como el típico compañero de secundaria que parecía que no podía coordinar. Todo lo contrario, yo soy muy ágil, aunque en esta foto no se aprecie. Chequen por ejemplo al tío de azul que se ve bien cabrón, así en una pose que dice: ah, me partí la madre durísimo y les gané a todos estos putos de atrás. Así debería salir yo.

Esta es la reina de las fotos y no podía dejar de ponerla. Si se fijan, parece que le vengo agarrando la mano a la chava que viene al lado, mmmta, lo que faltaba, típica pareja cursi que cruza la meta y se agarra la mano, ay sí, ay sí. Otra para el álbum de mis momentos clásicos de fotos en carrera.



Finalmente está esta en la que ya cruzo pero pues no me veo nada bien. Bastante torpe.


Tomando en cuenta todo lo anterior me he propuesto dos cosas. La primera es inscribirme al Medio Maratón de la Ciudad de México el 17 de agosto. Es un buen objetivo, ambicioso, puedo lograrlo, me esforzaré y me servirá para relajarme y enfocarme en esa meta. Me ayudará para equilibrarme.


Lo otro es que definitivamente no alzaré las manos cuando cruce a la meta. Aquí hay otra foto en la que salen unos tíos que también levantan las manos, parece que somos varios los que creemos que nos vemos bien alzando los brazos.




Estos hasta parece que están haciendo coreografía




Bonus track: mi foto de la carrera del año pasado a la que he intitulado The Fast and The Furious. Yo soy Furious.



Chquen la cara, refleja furia, rabia, ira largamente contenida. Será que cinco días después me explotó el apéndice.

martes, julio 01, 2008

Cosas que odio

Sin ningún orden en particular:

1.- La puta lluvia
2.- Los putos mosquitos
3.- El puto calor
4.- La puta cursilería
5.- Los putos consejos
6.- La puta carretera
7.- El puto ruido que hace el aire acondicionad0
8.- El puto aislamiento
9.- Las putas "nuevas responsabilidades"
10.- Cuando se va el puto Prodigy Infinitum
11.- Cuando se va el puto Sky
12.- El puto jardín
13.- La puta cocina asfixiante
14.- Las putas arañas patonas
15.- Las putas quijas
16.- Las putas iguanas (saludos)
17.- La puta Bodega Aurrera / Sam's / Fábricas de Francia
18.- El puto Cinépolis
19.- El puto sudor de la noche
20.- Las putas sabanas pegajosas
21.- El puto asiento trasero
22.- Andar cargando los putos tópers con comida
23.- El puto olor nauseabundo de las tardes
24.- El puto cajero automático de HSBC
25.- La puta estación de radio Exa
26.- La puta canción de Julieta Venegas
27.- La puta ropa sucia
28.- Mi puto blog
29.- La puta soledad